La alpaca es una mezcla de tres metales: cobre, niquel y zinc.

A diferencia de la plata, la alpaca no tiende a oscurecerse, sino a volverse amarilla, pero esto puede revertirse rápidamente frotándola con un paño seco.

Cuando la pieza ya tiene cierta antigüedad, es recomendable el uso de un abrasivo de limpieza (se puede utilizar cualquier producto para limpiar plata) que le devolverá el brillo natural.

No es aconsejable comenzar a limpiar por este método una pieza nueva.